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He vuelto de clase adivinando ecos en el cielo. Unos hablaban de tus manos, otros solo susurraban que la felicidad es un viaje digno de emprender y como lejana letanía retornaba el acento de tu nombre y palpé en mi bolsillo tu inicial. Llegada a la calle de Cartuja, tomando el camino hacia la gran vía una pequeña ola ha subido hasta mi boca e inconscientemente te he pronunciado, como si fueras acaso parte aún de mi mar. De la acera han surgido algas y barcos hundidos llenos de piratas borrachos, quebraron el asfalto en dirección a la Alhambra con hermosas sirenas atadas a los mástiles. Las paredes de los edificios se agrietaron de manera súbita y cientos de mujeres ya muertas se asomaron a las ventanas a gritar: “¡llueve!, ¡está lloviendo!, ¡llega la tormenta!”. Las más jóvenes tapaban la boca a las viejas buscando acallar su locura mientras las sirenas unían sus cantos agudos a aquellas palabras sin sentido que ponían en duda el raso del cielo. Me costaba entender qué estaba ocurriendo y no podía más que mirar a aquellas mujeres retenidas que agitaban con Ganar dinero desde casa la cabeza y prácticamente el cuerpo entero luchando por advertir: “¡Sandra llueve!”
Sus ojos huecos, los hilos entretejidos en moños de pelo, los huesudos dedos cenicientos hacían preguntarme si ciertamente llovía y resultaba que los gatos habían retenido las gotas en los tejados para que nadie pudiéramos leer más.

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El trayecto a casa quedó difuminado en tiza y el camino se pobló de relojes rotos que detenían el tiempo en las plazas, desvelaban cuerpos de piel opaca que dormían en bancos de metal, ajenos a cualquier acontecimiento extraordinario y arrugaban el aire como si de papel se tratara. Los ecos se fueron volviendo lejanos y dejé atrás a las muertas, los piratas y las sirenas, sin embargo al desnudarme en mi habitación y recostarme en la cama noté salados mis labios, arena en mi piel y una gota de atlántico en forma de pensamiento bajando por mi espalda con la certeza de que hoy no anduviste lejos.

Quiero vivir y empaparme de la vida. Quiero vivir y notar como la vida
se filtra por cada uno de los poros de mi piel. Quiero vivir, reír,
llorar, amar, odiar, planificar, errar, acertar, descubrir, sentir miedo,
sentirme amado. Quiero vivir y que los días tengan ese significado que ahora me falta. Quiero vivir y estar vivo, despertar cada mañana, ver un nuevo amanecer, maravillarme de una nevada o de un día de calor, descubrir que sigo vivo y que soy yo. Quiero vivir y sentirme fuerte con el mundo, sentir que puedo luchar contra él, luchar, fatigarme, disfrutar del esfuerzo, valorar lo conseguido. Quiero vivir, viajar, descubrir cada rincón que se oculta en cada ciudad, en cada montaña, en cada río, en cada persona, en cada sonrisa, en cada mirada. Quiero vivir y quiero que TU estés conmigo. Te vienes?