Como aprender ingles

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Cuando acabé mi charla, un niño, más alto que San Pablo, me dio unas flores. ¡Casi me hace llorar! Pero no lo hice y rápida coloqué los dedos encima de mis labios y mande un beso a la audiencia que tan bien había sabido escuchar.

Sé que las clases no las podemos preparar con Crear gmail  tiempo como dediqué a esta exposición, que los materiales con gancho a veces se acaban pero cada vez veo más claro que algo tiene que cambiar para que la escuela, los centros de enseñanza no sean prisiones, ni lugares desagradables donde ni maestros, ni profesores, ni alumnos, ni alumnas quieran fuente.

No fue una rosa, ¡fueron 6! Una por cada día que pasaba después del día que debía ser. Llegó a casa escondiéndose tras las rosas dispuestas entre hojas de eucalipto americano, formando un ramo exquisito y, sólo abrir la puerta, me pasaron todos los males, todas las tristezas, todos los pesares y los malos pensamientos que había acumulado esta semana.

¡Seis rosas rojas, intensas, erguidas, potentes, carnosas, aterciopeladas, delicadas, majestuosas… preciosas! Eso sí! sin espinas. “American beauty”, las llaman, aunque afortunadamente con una fragancia discreta, pero en definitiva fragancia.

La paciencia no es mi virtud y él lo sabe, es por eso, creo, que la trabaja conmigo para que aprenda a vivir más intensamente dentro de una calma y una serenidad que no practico, aunque lo intento. Me propone, sin decirlo, observar más los detalles, ser más paciente, más tranquila y luego cuando llegue el momento, después de tanto juego, tanto rodeo, me sienta inundada, desbordada ante cualquier estímulo… consentidamente demorado… que él lleva a cabo en algún momento, sin prisas, tranquilamente, con esa calma que a veces me enerva, me desespera y otras me encumbra al más sublime de los placeres.