Como aprender ingles

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Cuando me subí al coche –¡qué coche!- y me encontré a ese chicarrón –vaya pedazo de negro- se me pasaron todas las dudas, estaba segura de que había acertado en mi Descargar Msqrd Android.

- ¿Dónde quieres ir? –me leer mas
- Me da igual, te dejo elegir.
- Eso es muy peligroso decírselo a un hombre. Luego no te quejes.

No me quejé, pero me quedé algo cortada cuando se dirigió directamente a un hotel. “Así, ¿sin ni una charla, sin ni una copa?” pensé yo. Pero me dejé llevar, me apetecía.

Cuando salió de la ducha, con ese cuerpo moreno (parecía un armario de cuatro puertas), envuelto en la pequeña toalla blanca… acabé de estar segura de lo que estaba haciendo. Habíamos hablado poco, pero habíamos dejado claro que no estábamos buscando compromisos, ninguno de los dos, así que cuando después de todo me miró y me dijo: “¿Quieres tener algo serio conmigo?”, me quedé a cuadros, y se me hubiera caído el tanga al suelo, de haberlo llevado puesto.

Tengo una tortuga de agua que un día encontré abandonada en un parque; luego supe que la habían abandonado porque mordía a su compañera de estanque, y no sabían que hacer con ella.

De eso hace tres años. La tengo en una caja con agua, y cuando ha llegado el invierno se ha enterrado en el jardín y de allí no ha salido hasta que ha llegado la primavera. Bueno, eso ha sido estos dos últimos años.

Hace unos días la saqué del agua y la dejé suelta para que ella misma escogiera donde hivernar. Mi sorpresa fue grande cuando, al llegar a casa, la encontré caminando tranquilamente por el salón. ¿Por donde había entrado?. Así estuvimos tres días: yo sacándola al jardín, y encontrándola después dentro de casa.