Como aprender ingles

Playboy

Dentro de un rato nos vamos a Argüero, pero como es domingo y está todo cerrado no podemos comprar nada comestible para llevar. Mi nevera está vacía, y mi congelador más o menos parecido.

La única tienda del barrio que abre los domingos, creo que tiene pizzas de casa tarradellas, así que pasaremos antes de salir.

Se me metió en la cabeza que teníamos que ir, e fuente.

Aunque sea sin comida, aunque sea sin la colección de pelis de video que nos íbamos a alquilar para llevar; aunque ya no pueda tumbarme en la terraza a tomar el sol porque ya no hace buen tiempo.

No preguntas sobre el pasado, no explicaciones, no reproches… y os aseguro que para él, reproches, era un concepto demasiado amplio.

Cedía por miedo, por vergüenza, puede que cediese porque seguía enamorada pero al cabo de unas horas mi niñita dolida gritaba con tantas fuerzas que no me quedaba más remedio que hacerle caso.

Entonces yo le preguntaba entre beso y beso que por qué me había dejado. Le preguntaba si me había puesto los cuernos y que por qué había dejado de saludarme.

Y los besos se espaciaban porque yo prefería que me contestase, necesitaba que me contestase. Y a él el papel de paciente le duraba poco y se enfadaba, y me decía que no se acordaba, y yo le decía que cómo no iba a acordarse…

Y yo lloraba porque de aquella todavía seguía llorando por él demasiado a menudo y tenerle delante era más de lo que podía soportar.

Entonces él me secaba las lágrimas y me daba alguna explicación; nunca tenían sentido y nunca solucionaban mis dudas, pero siempre me bastaban para volver a besarle sin preguntas, sin reproches y sin pedir explicaciones.